I´m not the only one,  © Mishka Henner

El término «postfotografía» se acuñó en los años noventas y se refería, en un principio, al cambio del medio fotográfico a partir de la digitalización de la imagen; sin embargo, el concepto hoy en día es más complejo. Las convenciones tradicionales de la fotografía como ícono o huella han sido superadas  y actualmente ésta se configura más allá de lo alquímico, en la inmaterialidad de las imágenes electrónicas.

Ejemplo de postfotografía
The fear theories, © Christiane Peschek

Imágenes- Tiempo

Las «imágenes-tiempo» son las que suceden ahora – nos dice José Luis Brea: Fantasmas ubicuos que deambulan en la virtualidad innúmera de movimientos.

Ya no hay huella en la imagen digital.

Aquí nada se rige por la analogía: nada vale como representación; nada pretende el parecido con nada, la similitud con nada; nada aspira a la mímesis; a la pantografía del mundo; a la «verdad» – no más de esa loca ilusión. (José Luis Brea, 2010)

Este mundo, así como lo vemos, está sucediendo, © Juan Pablo Medina.

Inmaterialidad en la Postfotografía

Pero justamente esta falta, la de la memoria, es la que mueve a muchos fotógrafos para tratar de materializar esas «imágenes-tiempo», proporcionándoles una corporeidad mediante la apropiación de contenidos. Es un grito al espectador: ¡mira tus fantasmas!

La revolución digital trae consigo una desmaterialización de los contenidos, y su difusión por internet confiere a las obras un carácter de fluidez que desborda todo tipo de canales existentes (de comunicación). En ese contexto, la apropiabilidad no es solamente una característica de los contenidos digitales sino que se impone como el nuevo paradigma de la cultura postfotográfica.

Ejemplo de postfotografía
© Julie Cockburn

Joan Fontcuberta y el Momento Postfotográfico.

Uno de los autores hispanohablantes más relevantes en el concepto de postfotografía es el español Joan Fontcuberta, autor de La Furia de las Imágenes. Él dice algo que me parece muy interesante: no podemos reducir la fotografía a eso que colgamos en los museos, sino que la cualidad de objeto de la fotografía se ha metamorfoseado en un instrumento para pensar.

La postfotografía no es tanto un estilo, sino un momento en la historia, este momento en que están siendo analizadas las formas en que nos comunicamos.

Postfotografía
Una serie de eventos desafortunados, © Michael Wolf

Cierro esta séptima unidad con una cita de Marcelino García Sedano:

Contemplar algunos autores y discursos postfotográficos, es pensar en un posicionamiento revolucionario que sacude no sólo los cimientos epistemológicos de la propia naturaleza fotográfica, maltratada y cuestionada constantemente, sino en una suerte de arte activista de la red que replantea los momentos actuales y todas las discusiones sobre nuestros derechos o el acceso a la información en un mundo virtual, inmundo infinito y extenso donde no todo cabe y no todo vale como soñábamos en los primeros momentos de la popularización de internet.

Bibliografía.

García, M. (2015) Una revisión del concepto de postfotografía. Imágenes contra el poder desde la red. Revista Anual de Historia del Arte (21). p.125-132.

Fontcuberta, J. (Círculo de Bellas Artes). (2015, Junio). Joan Fontcuberta en Sur: «La fotografía es un instrumento de pensar» (Archivo de video). Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=jss8-SXWq1w

Brea, J. (2010). Las tres eras de la imagen. Madrid: Ediciones Akal S.A.

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5 comentarios

  1. De las unidades anteriores, recupero los dos puntos:
    1.»La fotografía es un objeto difuso. Entre una fotografía y otra parece haber la misma búsqueda: el hombre tratando de fijar su mundo. Pero algo se le escapa, y la imagen resulta siempre difusa…»
    Creo -porque no tengo las referencias bibliográficas a la mano-, que la imagen, parece que siempre ha sido difusa. Parece que el acto, ha sido el mismo, el mismo gesto: tratar de fijar el mundo. Como en la palabra, en la enunciación de las cosas. Pero, de otro modo, con otro lenguaje. Y pareciera que parte de la cuestión difusa, es que no tenemos las reglas ortográficas bien definidas. Así desde la pintura rupestre, hasta la obra más reciente expuesta aquí o allá. El artista habla, enuncia, pero no deja la traducción sobre lo que dijo, expreso. Nos deja huérfanos de lenguaje. Tenemos indicios, pero no el manual. Así cada persona emite desde su propia posición dentro de una Torre de Babel. El lenguaje de lo fotográfico, y por ende, de la imagen, es como una colección de dialectos. Los bordes son difusos y muchas veces pensamos que son definidos (al menos en un plano personal).

    2. «El espectador ya no es un visor sino un participante de la obra.»
    Creo -al igual que hace rato-, que el espectador siempre ha sido participante de la obra. No es una característica exclusiva de lo contemporáneo. No podemos decir que en el arte rupestre no hubo participación activa o pasiva por parte de los espectadores. Al igual, que en el arte medieval. Había una participación, había una intención en el acto creativo, en la exposición al arte, a las figuras. No podemos decir que sea del mismo modo, pero tampoco podemos asegurar lo contrario. No contamos con los actores de su momento para sentarnos a dilucidar el entretejido de su contexto. Ahora tenemos otro contexto, pero no necesariamente estamos tan alejados de aquellos que nos precedieron, pues seguimos ocupando sus referencias, algunas de sus técnicas, y muchos de sus motivos y motivaciones.

    Saludos

    1. ¡Hola Germán! Muchas gracias por tus comentarios a lo largo del curso, los cuales han enriquecido mucho mi aprendizaje y estoy seguro que también el del resto de los lectores.
      Con relación a lo que comentas en el punto 2, tienes razón en cuanto a que el espectador siempre es partícipe de la obra. Yo me refiero más bien a que el artista contemporáneo plantea esa participación de forma estratégica. Es decir, en muchos de los casos el público forma parte de la obra. Te dejo un texto donde pretendo reforzar lo que te digo:
      https://revistacodigo.com/arte/entrevista-rafael-lozano-hemmer-2018/
      En cuanto al primero de tus argumentos, me encantó cuando dices «nos deja huérfanos el lenguaje». Justo es eso, ¡que gran frase!

  2. En el Círculo de Bellas Artes, generó una gran reflexión y discusión sobre la importancia histórica del uso de las imágenes. tanks

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